Lo que una peluquera canina me dijo lo cambió todo para mi perro y mi gato
Tengo un perro y un gato que no coinciden en nada. Excepto en una cosa: los dos odiaban que los limpiara.
Max, mi perro, vuelve de cada paseo con las patas llenas de barro y va directo al sofá. Luna, mi gata, se convierte en un remolino de garras en cuanto oye correr el agua.
El baño era la guerra. El pánico en los ojos de Luna, los arañazos, las horas escondida después. Había acabado por rendirme. Y me pesaba, porque solo quería cuidarlos sin asustarlos.
Probé las toallitas perfumadas. Empeoró las cosas.
Max se dejaba limpiar y luego se revolcaba enseguida por el suelo para quitarse el olor. Luna las olía una vez y se iba, ofendida. No entendía qué estaba haciendo mal.
Entonces la peluquera de mi clínica me explicó algo muy simple.
El olfato de un animal es cientos de veces más sensible que el nuestro. Lo que a nosotros nos huele a "limpio" a ellos los abruma por completo. El perfume no limpia a tu mascota, tapa el olor con algo que le gusta aún menos.
"Busca algo sin perfume", me dijo. "Que elimine de verdad el olor en vez de taparlo. Y un guante mejor que una toallita, para llegar bien a las patas y la cara."
La primera vez con Max, sus patas quedaron limpias en menos de un minuto, antes de llegar al salón. Pero la prueba de verdad era Luna.
Me puse el guante, lista para la pelea de siempre. En cambio, se dejó. Incluso se apoyó en mi mano. Para ella no era una limpieza. Era una caricia.
Antes
Después
Antes
DespuésSe lo comenté a mi veterinaria.
Confirmó lo que decía la peluquera: lo sin perfume es de verdad más suave para la piel sensible y las vías respiratorias de un animal. Y los ingredientes, aloe vera, manzanilla, jojoba, son bastante suaves para el uso diario. Nada que escueza, nada que irrite.
Hoy guardo uno en el coche, uno junto a la puerta, uno en el bolso. Después de la playa, en el veterinario, antes de las visitas. Pero sobre todo, limpiar a mis animales ya no es algo que temo. Se ha convertido en un momento que compartimos.
Si tu perro teme el baño, si tu gato entra en pánico con el agua, que sepas que hay una forma más amable. Para ellos, y para ti.